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Crónicas de Kingoué. Capítulo V. El camión gallego



Después deestos capítulos introductivos que seguro os han servido para acercaros a mi nueva realidad y de un par de aventuras en la selva, creo que estáis preparado para que os cuente otras historias, quizá la parte más interesante de mi estancia en Congo.


A principios de febrero de 2015, desde la Iniciativa Málaga por El Congo ya habíamos decidido dar por finalizada nuestra labor con Caritas Congo y con el Orfelinato de Mvou-Mvou para centrarnos en nuestra cooperación con los Amici del Congo, así que, siguiendo las indicaciones de esta ONG italiana, lanzamos una campaña a través de las redes sociales solicitando desde semillas de verduras hasta juguetes, comida o medicinas; y la respuesta fue, como siempre, espectacular. A las ya habituales colaboraciones de personas como Maria Garabito, Mª Jose Mateo, Carolina Ortiz o Reme Pérez, se unieron dos nuevas Anas, que parece ser el nombre protagonista de estas historias.


La primera Ana, Anita Buitrón, es una estupenda fotógrafa afincada en Torremolinos, pero con un trozo de corazón en África. Desde siempre había anhelado visitar este
continente para ayudar a los más necesitados, y finalmente, hace un año, durante casi dos semanitas y pagando todo de su bolsillo, llegó a Gambia, un pequeño país rodeado por Senegal. La sonrisa de África (si veis un mapa del África occidental entenderéis por qué le llaman así a este país). Se llevó consigo todo un repertorio de disfraces hechos por ella misma y que repartió entre los chavales de la escuela que regentaba una ONG canaria en una pequeña aldea, de manera que cada uno eligiera aquello que quería ser de mayor. ¿Por qué no podían ser médicos, ingenieros o abogados?, pensó. Con las fotos que sacó hizo un almanaque que se agotó enseguida (yo le compré el ultimo) y cuya recaudación fue a la ONG canaria que la había acogido en Gambia. Pero la experiencia le supo a poco.


Anita Buitrón se volcó con nuestro proyecto apenas nos conocimos, y ayudó considerablemente al caos que sobrevino poco después.


La misma parte de culpa en este "caos" la tuvo la otra Ana, Ana del Pino, que actuando en su propio nombre y en el de Los Ángeles Malagueños de la Noche, organizó una colecta de donaciones que pronto desbordó todas mis previsiones.


Si normalmente podía transportar, con mucha suerte, 100 kilos de donaciones cada 2 meses, este tándem, además de otras colaboraciones más habituales como la propia Carolina o Luisa Herrero, consiguieron reunir 400 kilos de semillas, potitos, juguetes, material escolar y médico, ropa, etc, en pocas semanas. Ya no teníamos la infraestructura necesaria para guardar todas estas cosas a la espera de poder hacer un gran porte, y haciendo una simple regla de tres empecé a temer que en un par de meses las donaciones llegaran a los mil kilos, y por tanto mi matrimonio a su fin, pues yo guardaba todas vuestras ayudas en mi casa a la espera de poder transportarlas.


Tiré de todo mi ingenio, que no es mucho, y de todas mis nuevas amistades en el Congo, pero aparte del pequeño socorro que suponía el que Nano me transportara 50 kilos cada 3 meses, no conseguí nada concreto. La empresa para la cual trabaja mi nuevo amigo Ion envía barcos enteros de cemento desde Setúbal, pero ni podemos meter 500 kilos de donaciones cada vez, ni podemos pagar el transporte de tanto material hasta Setúbal.


Quizá los contactos iniciados con el embajador en Kinshasa y con los españoles residentes en el otro Congo nos ayudarían a traer mercancías de manera gratuita más adelante, pero hasta ese momento no tenía nada. Y es en este punto donde se produce otra alineación de planetas que me permitiría, si Dios quería, transportar todo de forma gratuita, aunque fuera a costa de perderme dos días con mi familia.


Sin entrar en muchos detalles, porque mi contrato me impide hacerlo, me ofrecieron cargar un camión, que debía venir al Congo, con todo el material de las donaciones. Sólo había un problema: el camión estaba en Galicia, y el material en Málaga. 1.100 kilómetros entre uno y otro.


Cuando hablé con el propietario de la empresa que fletaba este camión, me comentó que ellos, cada vez que vendían un vehículo a un país con problemillas, adjuntaban una maleta con medicinas, ropa, o lo que consiguieran reunir. Así que le hablé de nuestro proyecto y de mis problemas, y enseguida se ofreció a construir, a su costa, una jaula para poder dejar todo lo que pudiera llevarle, dentro de la caja del camión sin que fuera robado en el trayecto en barco. Pero heme aquí, a 1.100 kilómetros de distancia de A Coruña, y con pocos días de descanso para estar con la familia, que además en esos momentos soportaba una perdida muy reciente ¿Cómo podría hacerlo? Había sólo una solución: ir hasta allí con mi propio coche y todo lo que fuera capaz de meter dentro, así que hablé con mi amigo Agustín, una de las pocas personas en este mundo que considero aún más irresponsable que yo, y le propuse que me acompañara, a lo que accedió sin pensarlo (por cosas como ésta a veces me da miedo estar a solas con él…). Durante cuatro días me dediqué a recoger las donaciones que habían recolectado mis amigas las Anas, Reme y Luisa. En cada visita, estas colaboradoras lograban llenarme el coche hasta los topes. Incluso me planteé la opción de alquilar una furgoneta para poder meter más cantidad de donaciones en el camión, pero hacer 2.200 kilómetros en dos días en una furgoneta suponía ya demasiados riesgos para la seguridad, y tanto Agustín como yo somos padres, así que descarté la idea.


Aun así, y después de desmontar hasta los asientos traseros de mi coche, pude meter 26 cajas, con un total de 300 kilos de alimentos, material escolar, medicinas, juguetes y ropa. Por fin, el lunes de Pascua recorrimos España de sur a norte para transportar todo esto y dejarlo a buen recaudo encima del camión, para al día siguiente hacer la ruta inversa y plantarnos en Málaga con algún kilo más, fruto de las delicatessen propias de tan ricas tierras.


Esta locura no pasó desapercibida en tierras gallegas y, a pesar de que sólo estuvimos en A Coruña unas 12 horas (y casi todas de noche), pronto se corrió la voz y empezaron a llegar donaciones de distintas asociaciones, empresas y particulares hasta Talleres Capelan, la empresa que nos había cedido el espacio en el camión: 12 camas-literas, cientos de camisetas de Repsol y de Carrefour, y decenas de bolsas con ropa, zapatos, juguetes, etc. Incluso el Basket Coruña, cuya existencia reconozco que desconocía hasta ese momento, quiso cooperar con nosotros, donándonos cientos (sí, he dicho cientos) de equipaciones oficiales completamente nuevas. ¡Que tomen nota los clubes profesionales de mi ciudad!


En esos días, mis amigos de Los Ángeles Malagueños me habían preparado la atestación de donación entre ellos y los Amici del Congo para que, llegado el momento, no nos clavaran en el puerto de Pointe-Noire. Pero claro, tan rápidos fuimos esta vez en preparar los papeles (véase lo que nos costó este mismo documento en el caso del contenedor del año anterior), que los 300 kilos que declarábamos pronto resultaron irrisorios… Más de 1.000 kilos se amontonaban a la espera de ser cargados sobre el camión.


Si declaras 300 kilos de donaciones y cargas 320 no hay problema. Pero si declaras 300 kilos y cargas más de 1.000, sí. Así que otra mañana de prisas, llamadas, emails y alguna trampilla hasta que conseguimos que el camión pudiera entrar en el puerto y ser cargado en el barco “Grande Argentina” (buen nombre para un barco). Esperamos su llegada todo un mes cuando llegó yo ya no me encontraba en Pointe Noire. Pero Jenny, Javi y Sarai, Nano, Jaime, Silvia 1 y Silvia 2 (ya llegaremos a la explicación de estos nombres) y el pequeño Louange sí, y les tocó a ellos recibir, clasificar, transportar hasta Kingoué y finalmente repartir las donaciones del camión gallego. Pero esto os lo contaré con más detalle.


Mientras yo recorría España dos veces en dos días, Jenny no se quedó parada, ni mucho menos. Aprovechó su descanso de Semana Santa para viajar a Kingoué, pero esto forma parte ya de otro capítulo.



¡Nos leemos en breve!


18:20:46 . 05 Sep 2015
Admin · 366 vistas · Escribir un comentario

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